Un encuentro encabezado por Carlos Bianco con dirigentes «Anibalistas» de Quilmes volvió a activar tensiones con Mayra. En el trasfondo, la disputa por el armado territorial y la sucesión municipal.
La reunión se dio en un contexto donde el kicillofismo acelera su construcción política con la mirada puesta en 2027, buscando consolidar presencia territorial en distintos distritos clave. En ese esquema, la Gobernación se transformó en un punto de articulación no solo de gestión, sino también de armado político.
Entre los presentes estuvieron Ariel Burtoli, concejal del MDF que rompió con el bloque oficialista en Quilmes, Matías Festucca —alfil de Aníbal Fernández— y Gabriel Berrozpe, junto a otros dirigentes alineados con el espacio del gobernador Axel Kicillof.
Si bien desde el entorno del ministro relativizan el encuentro como parte de una agenda habitual de reuniones políticas y de gestión, lo cierto es que el movimiento no pasó desapercibido en el escenario local. En Quilmes, donde el kirchnerismo pisa fuerte, cada gesto del kicillofismo es leído en clave de construcción propia.
El trasfondo es claro: la imposibilidad de reelección abre el juego de cara a la sucesión y activa a distintos sectores del peronismo que buscan posicionarse. En ese marco, el MDF aparece como una de las expresiones que intenta ganar volumen territorial en el distrito.
La relación entre La Cámpora y el kicillofismo atraviesa una leve tensión, con señales cruzadas en varios municipios. Quilmes, además, tiene un condimento adicional: es el territorio de origen de Bianco, lo que le da a cada movimiento un peso político mayor.
Por ahora, el escenario se mantiene en fase de reacomodamiento. Pero la señal es clara: el MDF empieza a ordenar su tropa en cada distrito, y en Quilmes, lo hace junto a los «Anibalistas».

