La ex Dánica de Llavallol y la textil Alter de Berazategui dejaron de producir en medio de la caída de las ventas y las dificultades que atraviesa el sector manufacturero. Los indicadores oficiales también reflejan expectativas empresariales negativas para los próximos meses.
La crisis que atraviesa la industria bonaerense sumó dos nuevos cierres de plantas en el Conurbano. La histórica fábrica de margarina y aderezos que funcionaba en Llavallol, partido de Esteban Echeverría, y la textil Alter, ubicada en Berazategui, quedaron fuera de funcionamiento y dejaron a trabajadores sin sus puestos.
Ambos casos tienen además un punto en común: se trata de establecimientos con una extensa trayectoria productiva y que enfrentaron en los últimos años una fuerte reducción de la actividad.
La ex Dánica de Llavallol vuelve a cerrar
La planta de Dorada SA, conocida como la ex Dánica, se prepara para cerrar definitivamente sus puertas. La empresa pertenece al Grupo Beltrán y la decisión afectará a alrededor de 30 trabajadores.
El establecimiento ya había atravesado otros dos cierres. El primero ocurrió en abril de 2020, durante el comienzo de la cuarentena por la pandemia de coronavirus. Luego volvió a interrumpir sus actividades a fines de 2024.
En aquella oportunidad intervino el Ministerio de Trabajo bonaerense, lo que permitió que la fábrica retomara la producción, aunque con una cantidad menor de empleados. Ahora, según comunicaron sus propietarios, la actividad no volverá a comenzar.
Ante el nuevo escenario, el sindicato de trabajadores aceiteros inició un plan de acción para intentar preservar las fuentes laborales.
Alter dejó atrás más de cinco décadas de actividad
En Berazategui, otra fábrica histórica también dejó de producir. Se trata de Alter, una empresa textil que funcionaba desde 1970 y que atravesaba una marcada caída de su actividad.
Según señalaron sus propietarios, durante el último año la facturación se redujo 68%. El retroceso alcanzó tanto a la comercialización de las telas fabricadas en la planta como a los trabajos de tintorería a fasón realizados para otras compañías.
El cierre representa otro golpe para la actividad industrial del sur del Gran Buenos Aires, donde en los últimos meses se acumularon casos de reducción de personal, suspensiones y plantas que dejaron de funcionar.
Un escenario que se repite en otras industrias
La situación no se limita a estas dos empresas. Uno de los casos que también continúa generando conflicto es el de ILVA, la fábrica de cerámicas de Pilar que cerró hace aproximadamente un año.
Trabajadores despedidos mantuvieron durante meses un acampe frente a las instalaciones y recientemente volvieron a instalarse allí. El reclamo está relacionado con el pago de salarios adeudados y con un compromiso que, según sostienen, había sido asumido por los propietarios al comienzo del conflicto.
En los distintos casos, las empresas señalan como factores centrales la disminución del consumo y de las ventas, junto con las dificultades que genera la competencia de productos importados.
Qué muestran las expectativas de la industria
El panorama también aparece reflejado en los indicadores oficiales. El INDEC difundió el indicador de confianza empresarial de la industria manufacturera correspondiente a agosto, que registró una caída del 20,2%.
Entre las expectativas relevadas aparecen una menor producción, una reducción de los pedidos de clientes y modificaciones en los niveles de stock de productos terminados.
La mirada sobre los próximos meses también genera preocupación. Para el período septiembre-noviembre, parte del empresariado industrial anticipó expectativas de una menor producción y de una reducción en la cantidad de trabajadores.
La provincia de Buenos Aires concentra cerca de la mitad de la actividad industrial del país, por lo que la evolución del sector tiene un impacto particularmente fuerte sobre el empleo y la producción del Conurbano.

