Desde la Unión de Kiosqueros de la República Argentina advirtieron que la caída del consumo y el aumento de los costos empujan a miles de comerciantes a abandonar sus locales y trasladar la actividad a sus viviendas.
La crisis del consumo continúa golpeando a los pequeños comercios. Según la Unión de Kiosqueros de la República Argentina (UKRA), desde diciembre de 2023 ya cerraron más de 41.000 kioscos en todo el país, mientras cada vez más comerciantes optan por trasladar la actividad a sus casas para reducir costos.
Desde la entidad señalaron que el sector atraviesa uno de los momentos más difíciles de los últimos años, con ventas en caída, aumento de los servicios y una competencia creciente por parte de otros comercios que comenzaron a vender productos tradicionalmente asociados a los kioscos.
El vicepresidente de UKRA, Adrián Palacios, explicó que el consumo no logra recuperarse y que muchos negocios ya no alcanzan a cubrir gastos básicos como alquileres, tarifas de luz y otros costos fijos.
Además, sostuvo que el cambio en el poder adquisitivo modificó los hábitos de compra de los consumidores, que reemplazan productos de mayor valor por alternativas más económicas y aprovechan promociones para reducir el gasto diario.
A este panorama se suma el fuerte incremento de las tarifas. Desde la entidad remarcaron que, en algunos kioscos abiertos las 24 horas, el costo de la electricidad ya supera ampliamente el alquiler del local, haciendo prácticamente inviable mantener ese tipo de comercios.
Como consecuencia, muchos kiosqueros decidieron cerrar sus locales y continuar trabajando desde sus propias viviendas, una modalidad que desde el sector denominan «kiosco garaje». Si bien esa alternativa permite reducir gastos, también implica abandonar la actividad formal, dejar de realizar aportes previsionales y perder cobertura social.
Desde UKRA también advirtieron que la crisis alcanza a cadenas y franquicias, que comenzaron a cerrar sucursales para concentrar la actividad en menos locales ante la falta de rentabilidad.
Finalmente, reclamaron medidas para recuperar el consumo interno y sostuvieron que, sin una mejora del poder adquisitivo y una recuperación de los salarios, la situación seguirá deteriorándose.

