Cansados de la falta de respuesta policial, comerciantes y vecinos se organizaron por WhatsApp, irrumpieron en la vivienda usurpada y desalojaron a los intrusos. La propiedad pertenece a la familia del recordado doctor Juan Carlos “Pelusa” Salaberry.
En una escena inusual marcada por la tensión y el hartazgo, vecinos y comerciantes de Claypole decidieron intervenir por su cuenta para recuperar la casa del histórico médico local Juan Carlos “Pelusa” Salaberry, fallecido hace más de dos décadas, luego de que fuera usurpada por una pareja con una menor de edad.
La situación se conoció el martes por la tarde, cuando comenzaron a circular mensajes en grupos de WhatsApp del barrio alertando sobre la presencia de intrusos dentro de la vivienda, ubicada en pleno centro comercial. Ante la demora de la respuesta policial, decenas de personas se autoconvocaron y avanzaron hacia el inmueble.
Con palos y barrotes, los vecinos rompieron el frente de la casa y forzaron la salida de los ocupantes, a quienes también obligaron a retirar un automóvil viejo que habían ingresado al garaje. “La casa es patrimonio de Claypole, no podemos permitir que se la queden”, fue uno de los mensajes que circuló en redes para convocar a la protesta.
La Policía llegó cuando el desalojo ya se había concretado y trasladó a los ocupantes a la comisaría, donde permanecieron demorados algunas horas antes de recuperar la libertad.
Sin intervención judicial inmediata, la vivienda quedó nuevamente en manos del sobrino del médico, quien se hizo cargo de la propiedad y de restituir el uso familiar.
El episodio expone el malestar vecinal por la falta de respuestas ante casos de usurpación y abre interrogantes sobre los límites de la acción comunitaria frente a la ausencia del Estado.


