El equipo de Costas sumó su tercera derrota consecutiva y volvió a mostrar graves errores defensivos. Pity Martínez liquidó el partido con una corrida y un golazo sobre el final.
Racing atraviesa un arranque para el olvido en el Torneo Apertura. En Victoria, Tigre lo superó 3-1 con contundencia y aprovechó cada falla defensiva de la Academia, que perdió los tres partidos disputados y dejó una imagen preocupante tanto en lo futbolístico como en lo anímico.
El conjunto dirigido por Gustavo Costas nunca logró afirmarse en el juego y volvió a exhibir fragilidad en el fondo. Tigre, práctico y eficaz, golpeó en los momentos justos: David Romero abrió el marcador tras una rápida transición, Ignacio Russo amplió la ventaja y, cuando el partido se moría, Gonzalo “Pity” Martínez sentenció la historia con una corrida espectacular y un golazo que desató el festejo local.
El empate transitorio de Gabriel Rojas apenas sirvió como un alivio momentáneo para Racing, que no consiguió sostener la reacción. Lejos de aquel equipo intenso y combativo que caracterizó el ciclo anterior, la Academia lució previsible, sin energía y con errores individuales que terminaron costándole caro.
El primer tanto de Tigre expuso todas esas falencias: una mala lectura aérea de Santiago Sosa y una salida a destiempo de la defensa dejaron a Romero mano a mano con el arquero, que nada pudo hacer. A partir de allí, el equipo de Diego Dabove manejó los tiempos y castigó cada desorden.
Con tres caídas en fila y sin señales de mejora, Racing enciende las alarmas en el inicio del campeonato, mientras Tigre suma confianza y puntos apoyado en su contundencia ofensiva.


