Madre de un niño de tres años, estudiante de veterinaria y voluntaria en un merendero, fue atacada cuando caminaba por su barrio en La Unión. La causa fue caratulada como femicidio y hay un detenido.
La comunidad de La Unión, en el partido de Ezeiza, continúa conmocionada por el asesinato de Malena Maidana, la joven de 26 años que fue atacada el domingo por la noche mientras caminaba por su barrio.
Madre de un niño de tres años, Malena era conocida en la zona por su participación solidaria en un merendero local y por su emprendimiento de venta de lencería a través de redes sociales. Además, estudiaba veterinaria y proyectaba finalizar la carrera en los próximos años.
El cuerpo fue hallado durante la madrugada en la calle Andrada, entre Boessen y Ludueña. Personal del SAME constató el fallecimiento y confirmó que presentaba múltiples heridas de arma blanca en la espalda, el cuello y la nuca.
Cámaras de seguridad de la zona registraron el momento en que la joven caminaba pocos metros detrás de quien sería el principal sospechoso. También se habrían captado gritos de auxilio en otra grabación cercana.
La causa quedó en manos de la UFI N°3 especializada en violencia de género, que la caratuló como “femicidio”. El principal acusado, un joven de 22 años identificado por sus iniciales N.L.D.H., fue detenido tras un allanamiento en su domicilio. Allí se secuestraron prendas que habrían sido utilizadas durante el hecho —recién lavadas—, zapatillas con presuntas manchas hemáticas y un arma blanca que sería la utilizada en el ataque.
Durante las pericias se detectó la ausencia del celular de la víctima. La geolocalización del dispositivo indicó que se encontraba en inmediaciones de una base sanitaria. Finalmente, fue hallado oculto en un arbusto cercano a una ambulancia.
Por este hecho fue detenida una enfermera de 54 años que había intervenido en la asistencia inicial. Según la investigación, habría sustraído el teléfono de la joven.
Mientras la Justicia avanza en la recolección de pruebas, vecinos y allegados organizan vigilias y reclaman justicia. El caso vuelve a poner en foco la violencia de género y la necesidad de reforzar medidas de prevención y acompañamiento en el territorio.


