El tránsito en distintas zonas del municipio de Avellaneda atraviesa por estos días un escenario de fuerte congestión, con largas filas de camiones con contenedores varados que complican la circulación y generan creciente malestar entre los vecinos.
La situación se repite especialmente en corredores cercanos a áreas logísticas y portuarias, donde el flujo de transporte pesado se intensificó en las últimas semanas sin una regulación visible por parte de las autoridades locales.
Según relatan vecinos de distintos barrios, los camiones permanecen detenidos durante horas en la vía pública, ocupando carriles completos y generando cuellos de botella que afectan tanto a vehículos particulares como al transporte público.
“El tránsito es un caos todos los días. Hay momentos en que no se puede ni salir del barrio”, señaló un vecino de la zona, donde la acumulación de camiones es frecuente.
La postal se repite: largas filas de vehículos de carga, bocinazos, demoras y calles prácticamente bloqueadas en horarios pico.
Uno de los principales reclamos apunta a la ausencia de controles municipales. Vecinos y comerciantes advierten que no hay presencia suficiente de agentes de tránsito ni operativos que ordenen la circulación de los camiones.
“Esto no es nuevo, pero cada vez está peor. No hay nadie organizando, los camiones formal fila y quedan varados donde se les canta”, sostuvo un comerciante local.
La falta de planificación en los accesos y la convivencia entre tránsito pesado y circulación urbana aparece como uno de los ejes del problema.
El impacto no es solo en la movilidad. Los vecinos también denuncian problemas vinculados al ruido, la contaminación y el deterioro del espacio público.
“Vivimos con el ruido constante y las calles rotas. Es imposible descansar o tener una vida normal”, expresaron desde un grupo de residentes que vienen realizando reclamos reiterados ante el municipio.
Hasta el momento, no hubo respuestas concretas ni anuncios oficiales que indiquen medidas para ordenar la situación.


